Compartimos palabras de las autoras, junto al agradecimiento a María Eugenia Bekeris y su participación especial, que hizo posible esta muestra.

“Los desterrados así como la Sagrada Familia , atraviesan el propio desierto en un tiempo interior que se intuye desgarrado. El ganarse el pan y llevarlo a la mesa pierde significado. Conviven con la ansiedad , la culpa, el desaliento, las adicciones, la violencia, la discriminación: -el otro es desconocido, marginado, sospechado, desparecido- Porque es preciso vivir y sobrevivir en una economía que maneja la distribución de los bienes pero que no cumple con el juego humano.”

Perla Bajder

«La niña que fuiste evoca el tiempo, la memoria y la identidad. Retratos difusos que se desvanecen en paisajes. ¿Cómo se construye un rostro? La imagen nítida de la figura se diluye en abstracciones y viceversa: el paisaje se vuelve rostro, palabra, mirada…

La niña que fuiste devela, a través de una serie de pinturas y libros de artista, la posibilidad de recobrar para construir»

Mariana Felcman

Las exposiciones estarán en exhibición en el Mume durante los meses de Marzo y Abril

Sagrada Familia, Perla Bajder

La niña que fuiste, Mariana Felcman

Curaduría Elbio Ferrario

Museo de la Memoria, Montevideo, marzo – abril 2024

Desde la llegada del visitante, el MUME aparece visualmente como un gran portal enrejado, así se despliega a primera vista como un espacio de jardines pretéritos. El visitante prosigue su viaje (también temporal) hacia su propia arquitectura, la que fue intervenida en tiempos contemporáneos para transformarse en museo de reflexión artística e histórica, especialmente enfocado, a relatos y miradas contemporáneas sobre el terrorismo de Estado.

Así entonces van conformándose sus varias memorias, enfocadas especialmente en la casona a exponer los destinos de enorme y vergonzante sufrimiento, episodios centrados en arremetedores años de violencia de la vida reciente, acá y en el mundo.

La exposición de Perla Bajder y Mariana Felcman se inserta en ese circuito como un paraje íntimo y en esa gran temática, mundial, local.

Dos artistas, inusualmente madre e hija, que discurrieron y discurren- y en distintas etapas y enfoques de  trabajos- también docentes, talleristas, en permanentes investigaciones técnicas.

Aún así la muestra tienes su unidad: incluyendo derivas desde desarrollos vitales, técnicos diferenciales; ellos involucrados, en anclajes de memorias, en el Museo de la Memoria.

Por tanto el espacio muestra individualidades concepuales y confluencias. Un desplegable contiene textos de cada una, desde territorios y tiempos ampliados a la subjetividad de cada cual. La propuesta es una inmersión en la memoria como constructo, por demás elocuente.

Desde el color, el recorte, símiles de teatrinos,  Perla Bajder parece jugar con líneas, vegetaciones, animales, indumentarias pretéritas de familias lejanas y animadas en convivencia. La artista presenta en texto su denunciante reflexión acerca de la “profanación” de la familia como “institución esencial”, apela así a la memoria de la familia como “sagrada”, ampliando el concepto constitutivo de  los humanos a todos los espacios de la creación.

Desde un abordaje visualmente más interiorista, entre trazos y  evanescencias; Mariana Felcman propone una memoria deconstructiva y constructiva hacia el observador, quien recibe la imagen como inasible para reconstruir.  Dónde está “La niña que fuiste” ? Y desde su propio texto aclara: “La niña que fuiste evoca el tiempo, la memoria y la identidad. Retratos difusos que se desvanecen en paisajes”

Esos textos de cada artista nos involucran en la  muestra: en “La sagrada familia” de Perla Bajder marca su concepto de familia como sagrada y denuncia: “condiciones precarias (que) dificultan el mantenimiento y los lazos…Móviles y trasladables, madres y padres van en busca de un lugar en el mundo”. Juega y apela también con las responsabilidades parentales en etimologías: 

los que se alimentan de la misma casa” ideas contundentes y elegidas en el desplegable de la exposición, casi un manifiesto de juicio histórico a la andanada permanente de violencia histórica con vestigios sagrados.

Ambas artistas contienen en distintas derivaciones artísticas/personales, cierta certidumbre histórica de hilos rotos, los que aluden y se manifiestan quizás recorridos interioristas y difusos de reconstrucción o redescubrimiento.

Las dos conforman la muestra, especie de diálogo en diferencias ensambladas.

Creemos que la exposición integra, desde individualidades, aspectos entre lo que debiera ser o debiera recordarse y aprenderse con el dolor del reconocimiento, y; más aumentado, los sablazos históricos, sociales, globales que, hasta hoy, socavan a la sociedad y claro está a su nucleolo de cada familia sagrada, derivados en denuncias, o propuestas de recuperacíon en sus cambios constitutivos hoy.  

Quizás la muestra configura un acertijo de Memorias dentro de memorias, dentro de memorias…

Trato de referirme al relato ampliado de la exposición también dentro del espacio de otro guión curatorial. Es lo que me pareció excelente, al configurar así una invitación plástica y conceptual sin fisuras con el entorno.

Más el ensamble de dos artistas en el entorno.. Espacio integrativo de las “heridas de la memoria” que acarreamos todos.

 

María Eugenia Grau