Artista Obrero
Exposición de Octavio “Toto” Podestá, inaugurada el 18 de octubre de 2025 en el Museo de la Memoria, MUME.
A Octavio “Toto” Podestá lo conocí en la Escuela Nacional de Bellas Artes a fines de los años 60. Un nuevo plan de estudios se llevaba adelante en Bellas Artes desde 1960, y lo mismo sucedía en la Facultad de Arquitectura desde algunos años antes. Estos planes de estudio tenían la influencia de la escuela de arte, diseño y arquitectura Bauhaus, fundada en 1919 en Weimar, Alemania; y de Vjutemás, escuela de arte y técnica creada en 1920 en Moscú, Unión Soviética. Ambas escuelas concebían al arte integrado a la vida cotidiana a través de la industria, la arquitectura y el diseño de objetos utilitarios.
La labor en el taller fue el centro de estas experiencias educativas, en una pedagogía de aprender haciendo, o enseñanza activa como les gustaba decir en Bellas Artes. El conocimiento se construía entre todos los participantes del taller: estudiantes, docentes e invitados.
Similar concepción educativa tenían las escuelas experimentales de educación primaria, donde las más conocidas fueron la de la ciudad de Las Piedras, y la del barrio Malvín de Montevideo.
En ese contexto y en ese grupo de gente con esas concepciones pedagógicas y artísticas, se insertaba el “Toto” Podesta. Como lo definió alguna vez el payador Carlos Molina, estas gentes eran una suerte de artistas obreros, una mezcla, donde el trabajo manual, el oficio, ocupa un papel de primer orden. La pintura de caballete queda en un segundo o tercer plano, y adquiere relevancia la pintura mural, el mosaico integrado a la arquitectura, el arte textil, la cerámica, las impresiones seriadas de afiches y grabados, la fotografía, la escultura en el espacio público.
La escultura con chatarra es el camino de creación del “Toto” Podestá. Fue parte del grupo “La Cantera” que surgió en los años 50, con la impronta de un arte abstracto y con fuerte compromiso social. El “Toto” elige trabajar con los deshechos industriales. Caños y perfiles metálicos abandonados, basuras del sistema, que el “Toto” con sus ensamblajes les cambia el significado de meras piezas mecánicas de una cadena de producción, para ser parte de una creación artística. Aquí se manifiesta el carácter subversivo de su arte: darle la vuelta a la pieza industrial del engranaje capitalista, mirar con otros ojos por fuera de la gramática dominante, y crear una forma que no es, sino que se hace, y que no sirve para nada en la lógica productivista.
Una forma que no es, sino que se hace a partir de lo que sugiere la chatarra, la forma del deshecho y su encuentro con otras chatarras. Como ejemplo la obra hecha con un viejo guante de cuero aprisionado en una prensa metálica, que nos remite a la tortura.
Para realizar estas obras Podestá debe dominar la técnica de la soldadura que le permite ensamblar las piezas, y a su vez la soldadura misma es parte de la particularidad de las obras creadas.
Será en el espacio público donde el arte de Octavio Podestá realice su compromiso social de realizar creaciones accesibles a todas las personas. En parques, plazas y mercados se instalan sus obras para que dialoguen con las generaciones, pues la vida de la obra de arte no emana de una existencia autónoma de la obra misma, sino de la interacción de la obra y la humanidad, mediante la cual la obra está saturada de realidad, y la humanidad reconoce su sentido de vida en la obra.
Elbio Ferrario Olivera
El día de la inauguración de la exposición Esculturas, 18 de octubre 2025, se le entregó a Octavio Podestá el nombramiento de Presidente Emérito de la Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria.





