Trabajamos en asamblea
Por Adriana Cabrera Esteve
2026

Adela, contame algo de tu historia personal. ¿Cómo llegás a Madres Línea Fundadora y a FEDEFAM?

Pasó así, desaparecen mi hermano y mi cuñada en noviembre del 76 y fuimos aprendiendo, como todas las familias, que no estaban presos, sino que estaban desaparecidos y por suerte, gracias a Dios, Liliana, mi querida cuñada, apareció a los siete u ocho días de haber sido secuestrada. Ella observó lo más que pudo, aunque estaba con capucha y se dio cuenta paseando con su padre varias veces por Avenida del Libertador, frente a la ESMA, de que esas ventanitas, esos pabellones, esos ruidos que se escuchaban ahí eran de la ESMA y que ella había estado detenida desaparecida en la ESMA.

En ese período en que un montón de madres buscaban a sus hijos en todo el país, tal vez en la Patagonia no tanto, pero en todo el país buscaban a sus hijos, en Buenos Aires, por propuesta de Azucena Villaflor de De Vincente, decidieron reunirse, algunas de ellas, en la Plaza de Mayo, porque era el lugar más público, decían. Después, entramos a la Casa Rosada y le preguntamos al presidente Videla por nuestros desaparecidos y le decimos lo que está pasando, decía Azucena. Mi cuñada estando en la espera de que las recibiera el secretario del Vicario Castrense, ahí se conversaba mucho, los familiares hablaban mucho, y una señora se paró y conversó sencillamente, pero dijo, ¿por qué no vamos a la plaza? Y eso lo escuchó Liliana, y la llamó a mi madre, vení Adela, vení, que acá hay una señora que está diciendo cosas importantes. Ella había escuchado cuando Azucena, una señora que ella no conocía, les decía, está bien que nos reunamos acá pero ¿por qué no vamos a la Plaza Pública? Vamos, vamos, algún día, y decidieron ir un 30 de abril, día mítico, pero fundante.

Mi madre vino enseguida y escuchó esa invitación. Haydeé Gastelú de García Buelas, con el tiempo, presidenta de Madres de Línea Fundadora, tampoco escuchó el comienzo, pero alguien la llamó, acá hay una mujer que está diciendo cosas importantes, entonces fue hasta allí. Y ellas dijeron, “vamos a ir a Plaza de Mayo”, y fueron a Plaza de Mayo el 30 de abril, un mal día porque era un sábado, y con el tiempo decidieron ir los jueves.

¿Y el pañuelo cuándo aparece?

El pañuelo aparece en septiembre de ese año, cuando tenían que ir a Luján y decían, ¿cómo nos vamos a reconocer en esa millonada de gente? Cuando entremos a la Basílica, las diferentes madres, ¿cómo nos reconocemos? No sé si antes de entrar o dentro de la Basílica, debe haber sido. Y alguien dijo que alguien lleve un palo y ponemos una tela blanca encima para reconocernos. Y alguna de las madres dijo, yo voy a llevar un pañal. No es que hayan dicho, vamos a llevar un pañal, surge sólo el símbolo.

Porque este pañal es de los que se lavaban, había sido de mi hijo. Eso cobra un simbolismo fuertísimo, fuertísimo. Pero no es que hayan dicho, tomamos el pañal como pañuelo, eso no fue dicho en esa forma.

Tampoco usaron el pañuelo enseguida. Lo fueron usando. Otras madres propusieron otros signos, unos clavos. Unos clavos en la solapa, como quien lleva un signo distintivo. Tiene que haber sido más bien inspirado en una cruz, una cosa así.

Pero lo que prosperó fue el pañuelo. Y el pañuelo, yo todavía creo que es el signo de los derechos humanos en el mundo. Yo he estado en Oriente, no tanto por madres, representando a madres, indirectamente sí, sino representando a Fedefam.

Fedefam es la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Ojalá fuera de toda América, es de 10 u 11 países de América. Y forma parte, a su vez, de la Coalición Internacional contra las Desapariciones Forzadas, (ICAED) de la cual en este momento soy copresidenta, junto con una filipina que ella es realmente la hacedora, una amiga espléndida.

En condiciones de ser secretaria ejecutiva de Fedefam, fui invitada a Manila dos veces para aniversarios de la Federación de los Asiáticos.

Yo los he escuchado, Adriana, no lo decían porque yo estuviera presente, varios de ellos no sabían que yo estaba ahí, pero decían, algunos abogados que creo recordar eran de Bangladesh, decían, nosotros estábamos muy amedrentados, sin saber qué hacer bajo esas dictaduras, las dictaduras de Asia son terribles. Pero vimos que las madres argentinas salían a la calle, y dijimos, nosotros tenemos que salir también. Eso lo decían no porque yo estuviera.

Muchas veces he visto en distintos países lo que son las madres, es su potencia, es increíble, no lo exagero, a mí me sorprende a veces.

No exagerás para nada, en Estocolmo durante mi exilio, hicimos un ayuno con familiares de desaparecidos de Argentina y de Uruguay, y nos pusimos el pañuelo, porque la gente identificaba ese símbolo. Y cuando las madres de acá iban a Argentina, también lo usaban. Tengo todavía el que usaba mi madre. Es muy interesante como se van gestando los embriones de resistencia y también los símbolos, de a poquito. Lo que nunca entendí fue la escisión de Madres

Bueno, hicimos un libro sobre la historia de Madres Línea Fundadora. Lo hicimos para que se sepa que existimos. Los problemas comenzaron cuando el liderazgo de Madres de Plaza de Mayo lo asumió Hebe (de Bonafini), en mi opinión con una desviación hacia un autoritarismo excesivo. Llegó un momento en que no se podía ni siquiera trabajar. Porque era un autoritarismo con maltratos también. La escisión a veces es poco conocida por el tremendo pudor de las Madres de Línea Fundadora. La división estalló de enero a marzo del 86.

El autoritarismo en derechos humanos contradice los mismos derechos humanos. Vos tenés que trabajar más asambleariamente, aunque sea más difícil.

América Latina tiene el triste porcentaje de aproximadamente un 80% de los luchadores de derechos humanos asesinados o desaparecidos del mundo. Berta Cáceres en Honduras, Marielle Franco en Brasil, Macarena Valdes en Chile, Emilio Valenzuela en Colombia, son algunos de los más conocidos. A qué considerás que se debe y cómo evalúa FEDEFAM el desafío de terminar con las desapariciones forzadas en América Latina.

La desaparición forzada y el asesinato de defensores de DD.HH. indo-americanos son tan intensos que han merecido la creación en el año 2000 de un órgano específico de las Naciones Unidas, el “Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos” (en estos tiempos, una relatora). Existe asimismo una Declaración de 1998 sobre dichos defensores.
Los ataques contra defensores de derechos y contra sus defendides se deben principalmente a que todes trabajan en favor de determinados valores y recursos (naturales o simbólicos, y tendientes a lograr democracias más igualitarias y a resguardar la soberanía de los territorios y las naciones). Esos recursos y valores son ambicionados por poderes nacionales e internacionales –en particular, de los sucesivos gobiernos norteamericanos, pero también de algunos países europeos- que encuentran obstáculos en aquellas tareas y deciden superarlos mediante la represión. Ninguna formación social garantiza el respeto a esos valores y recursos, que no son inmutables pero sí interdependientes, mas considero que los sistemas socialistas tienden a un mayor respeto de aquellos.

FEDEFAM, por su parte, reconoce que la cantidad de desapariciones forzadas, cuyos responsables últimos son siempre los gobiernos de cada estado nacional, ha aumentado en los últimos decenios, y también los territorios donde se perpetran. Considero asimismo que los acuerdos y la acción conjunta de las asociaciones de países hermanos puede colaborar con la disminución de la extensión de ese crimen, su prevención y la concreción de la justicia penal contra sus responsables. Sin embargo, tal como vemos el panorama geopolítico del mundo actual, nada puede garantizar la erradicación total de las desapariciones forzadas.

Paralelamente hemos visto crecer partidos y organizaciones de ultraderecha que disputan el relato histórico. Volvieron los discursos negacionistas que contradicen décadas de investigaciones históricas, periodísticas y antropológicas. ¿Cómo crees que podemos resistir a esta avanzadilla de la ultraderecha?

El trabajo de FEDEFAM no se realiza dentro de una burbuja ideológica y social sino en constante interacción con la compleja realidad de cada coyuntura nacional e interamericana. La única forma de avanzar contra los gobiernos de derecha en nuestra Patria Grande es mediante una educación formal e informal en valores y defensa de recursos, con acento puesto en el conocimiento de la historia reciente y la creciente conciencia sobre el lugar que cada grupo y cada institución ocupa en su espacio geográfico y su tiempo histórico. De allí las tareas educativas de diverso nivel a que se dedican muchas asociaciones, miembras de FEDEFAM. A mayor degradación de las democracias, mayor defensa de los valores democráticos; a mayor represión contra personas y grupos, mayor defensa social y penal de los grupos agredidos.

Durante los años de resistencia a las dictaduras, encontramos en Naciones Unidas, a través de ACNUR, pero también de sus asesores jurídicos un respaldo que permitió salvar muchas vidas, y también de asesoramiento jurídico, en el sentido de encontrar un marco teórico para sostener nuestros reclamos de memoria, verdad y justicia. En este escenario de debilitamiento de los organismos multilaterales a qué podemos recurrir para lograr más democracia.

Aunque hace tiempo que el poder norteamericano en especial ataca de diversos modos el trabajo y la institucionalidad de las Naciones Unidas, actualmente el gobierno de Donald Trump intenta en forma directa su eliminación. Estamos trabajando más fuertemente aún que antes en relación con el Comité sobre Desapariciones Forzadas y el Grupo de Trabajo contra las Desapariciones Forzadas, valorando su colaboración y extendiendo el conocimiento, en concreto, sobre la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra la DF; hemos creado una cartilla sobre ella como herramienta de formación y la estamos trabajando en grupos de abogados, alumnos de la carrera de Derecho y organismos de familiares. Procuramos asimismo hacer un seguimiento concreto de las resoluciones del I Congreso Mundial sobre Desaparición Forzada (Ginebra, enero de 2025). De nuevo: cuanto más destrucción de lo que vale, más apoyo nuestro a ese valor.

¿Cómo ves el futuro para FEDEFAM y la lucha contra la desaparición forzada?

Donde hay una necesidad, surge la obligación de subsanarla. Nos resulta evidente la necesidad de una organización interamericana de familiares de víctimas de desaparición forzada que acompañe a sus familiares, colabore en la presentación de denuncias, presente requerimientos ante autoridades y realice tareas de capacitación. FEDEFAM está recibiendo muchas candidaturas de asociaciones y de personas individuales a integrar la Federación, tal como se hará, según Estatuto, en el congreso que estamos preparando para noviembre de este año. Confiamos en poder realizarlo (nunca las cosas son seguras hasta que lo demuestran), e, incluso, que podamos invitar a la co-presidenta la Coalición Internacional contra la Desaparición Forzada, de la que FEDEFAM es miembro. Como antes he dicho, nada garantiza que erradiquemos las desapariciones, pero la lucha por medios pacíficos contra este crimen da sentido a nuestra vida individual y colectiva.

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